Perdonar es olvidar la falta que ha cometido otra persona
contra ella o contra otros y no guardarle rencor ni castigarla por ella
(diccionario internet).
El perdón no surge de una manera espontánea y
natural, es una decisión que, a decir verdad, algunas veces es un verdadero
acto de heroísmo, ya que por más que nos proponemos en muchas ocasiones surgen
los sentimientos del odio y la venganza casi sin poder evitarlos pues los que
hemos sufrido algún tipo de violencia o cuando hemos sido despojados de
nuestras propiedades, en fin, diversas situaciones dolorosas por las que
pasamos con otros, sabemos de qué se tratan estos. Definitivamente no es fácil,
pero es una decisión que debemos tomar y más aún si tenemos en cuenta lo que
dijo Juan Pablo II en el año 1997: "El perdón es una experiencia
liberadora, aunque llena de dificultades puede ser vívida también por un
corazón herido, gracias al poder curativo del amor". La inmensa alegría
que genera el perdón, sana heridas aparentemente incurables, restablece
la mayoría por no decir todas las relaciones y tiene sus raíces en el
inagotable amor que poseemos en nuestro corazón.
Dice Robert De Grandis que perdonar es el camino de la sanación...es el dejar marchar la dureza que se tenía hacia una persona; dejando atrás todo lo que teníamos contra esa persona y soltándola de ese vínculo... perdonar es un proceso que dura toda la vida y se va recibiendo la gracia en cada momento.
Hagamos el trabajo, tratemos cada día de ir sanando de a poco con el perdón, así liberamos nuestra alma tratando de ser felices sin esa carga impuesta por nosotros mismos. Recordemos que la vida es una sola y hay que vivirla de la mejor manera.
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